ARTÍCULO ORIGINAL
Los estereotipos de género en jóvenes universitarios: un estudio acerca del desempeño de roles en el área académico-profesional
Gender stereotypes of university young students: a study on the role-play related to academic-professional field
Carmen Rosa Pacheco Carpio1, Juan Silvio Cabrera Albert2 y Magdalena Mazon Hernández3
1Licenciada
en Filología, profesora Asistente de la Universidad de Pinar del Río
"Hermanos Saíz Montes de Oca", Pinar del Río, Cuba.
Correo electrónico: carmen@upr.edu.cu
2Doctor
en Ciencias Pedagógicas, Máster en Psicología Educativa,
profesor Titular de la Universidad de Pinar del Río "Hermanos Saíz
Montes de Oca", Pinar del Río, Cuba. Correo electrónico:
jsilvio@upr.edu.cu
3Doctora
en Ciencias Económicas, profesor Titular de la Universidad de Pinar del
Río "Hermanos Saíz Montes de Oca", Directora de la Cátedra
Mujer y Familia, Pinar del Río, Cuba. Correo electrónico:
malena@info.upr.edu.cu
RESUMEN
El objetivo del presente estudio es caracterizar los estereotipos de género asociados al desempeño de roles en el área académico-profesional de jóvenes estudiantes de la Universidad de Pinar del Río. Para ello se planteó una metodología en la que se asume el objeto de estudio desde la multidimensionalidad, por lo que se analizaron los estereotipos de género relacionados con roles desempeñados en los ámbitos profesional y académico, a partir de la combinación de los paradigmas de la investigación cuantitativa y cualitativa, siendo empleados diferentes métodos teóricos y empíricos como el histórico- lógico, análisis y síntesis, la encuesta, la entrevista en profundidad, grupos de discusión y composiciones, los cuales guiaron y enriquecieron la labor investigativa. De esta forma, pudo constatarse la vigencia de los estereotipos de género en la visión del mundo de los jóvenes universitarios analizados, así como su carácter sexista al establecer como "naturales" comportamientos, cualidades, aptitudes, capacidades que varían en dependencia del género de la persona de la que se trate y generar valoraciones asimétricas ante actitudes y habilidades similares.
Palabras clave: Estereotipos de género, Sexismo social, Jóvenes universitarios.
ABSTRACT
This study is aimed precisely to characterize the gender stereotypes related to the role-play on the academic- professional field of young students of the University of Pinar del Rio. To carry out such research a methodological proposal was conceived and elaborated, assuming the study object from it multidimensional nature. The analysis of the gender stereotypes carried by the author covers the different roles socially assigned to men and women within academic and professional fields. Such analysis is based on the use of theoretical and empirical methods: logic- historical method, analysis and synthesis as well as questionnaire, interview, group discussion and composition. Such methods guided and enriched the research work carried out by the author. This way, she could verify and characterize the gender stereotypes among young university students and the "natural" behaviors, aptitudes and capacities that vary depending on the gender of the person and the asymmetric evaluation built on the basis of similar attitudes and skills.
Key words: Gender stereotypes, Social sexism, University students.
INTRODUCCIÓN
La inequidad entre hombres y mujeres se perpetúa mediante la reproducción automatizada y generacional de los estereotipos de género, los cuales aparecen arraigados en la subjetividad social y se expresan en la vida cotidiana bajo múltiples formas. Como categoría sociohistórica y relacional del ser humano, el género se ha convertido en tema polémico y recurrente en los estudios de las Ciencias Sociales tanto en el escenario internacional como nacional, al ahondar profundamente en la comprensión de lo humano.
Muchísimas han sido las perspectivas abordadas en torno al género, y disímiles los puntos de vista sustentados, dadas las múltiples aristas desde las que puede ser estudiado. Al reconocerse como una construcción simbólica atribuida e impuesta en función de las diferencias anátomo-fisiológicas, el género deconstruye los argumentos biologicistas que veían la subordinación de la mujer como una característica inherente a su constitución física y sitúa el origen de las desigualdades en aspectos como la tradición, el modelo cultural e ideología imperante, las costumbres, los valores asignados, la educación recibida, entre otros factores, que son aprendidos y transmitidos mediante el proceso de socialización.
En este sentido, como reflejo de una sociedad patriarcal y androcéntrica, a pesar de los grandes avances en cuanto a las relaciones entre los géneros, aún el sexismo sigue obstaculizando la realización personal de una buena parte de la población, aquella que no cumple con los cánones establecidos para detentar el poder: los homosexuales, y por supuesto, las mujeres.
Cuba, a pesar de contar con un aparato legislativo que aboga por la eliminación de cualquier forma de discriminación, no está exenta de esta realidad. Cubanas y cubanos vivimos diariamente el desempeño de roles estereotipados, asumiendo comportamientos y actitudes acordes con prescripciones sociales, sin preguntarnos si quiera el por qué tenemos que ser de una forma o de otra, ni ponernos analizar cuál es el sentido último de cómo nos proyectamos. Simplemente la perspectiva simplista nos lleva al "fue así, es así y por tanto, será así", sin reparar en que al final, mujeres y hombres se encuentran atrapados dentro de un orden social con tan perfecto engranaje que todo tributa, de manera inconsciente y aparentemente natural, a perpetuar sus inequidades.
Por todo lo antes expuesto, se hace necesario identificar los estereotipos vigentes en la sociedad cubana de hoy, en particular en la población joven, en aras de trazar estrategias, diseñar acciones e implementar políticas que se reviertan en una equidad que no quede solo contemplada en el plano legislativo. Se ha de trabajar de forma mancomunada, desde la familia, la escuela y los medios de difusión masiva para cambiar mentalidades machistas de carácter ancestral, que prevalecen hoy al interior de ámbitos más íntimos, más privados, mediatizando y afectando las relaciones que hombres y mujeres establecen entre sí y con individuos de su mismo sexo.
El objetivo del presente trabajo es precisamente explorar los estereotipos de género en jóvenes universitarios de Pinar del Río. Para ello partiremos del análisis de los referentes téoricos y metodológicos relacionados con el estudio de los estereotipos de género.
MATERIALES Y MÉTODOS
El presente estudio partió del método dialéctico para facilitar la ascensión del conocimiento, desde lo general a lo particular y viceversa, así como de lo abstracto a lo concreto. Dentro de los métodos teóricos utilizados se encuentra el método histórico- lógico, que permitió conocer las tendencias por las que ha transitado el estudio de los estereotipos de género. El método de análisis y síntesis, por su parte, fue utilizado en el estudio de las causas que tributan al reforzamiento de las desigualdades de género y arrojó los nexos existentes entre los modelos de masculinidad y feminidad construidos socialmente y los estereotipos sexistas que los sustentan, así como las relaciones de estos con las concepciones androcéntricas y patriarcales.
El método de inducción-deducción propició el llegar a regularidades asociadas a los comportamientos sociales esperados en hombres y mujeres, intentando inferir predicciones, justificaciones y explicaciones en la conformación de los estereotipos, a partir de las cualidades asignadas en relación con el sexo y de las situaciones consideradas típicas en unos y otros.
El método sistémico-estructural facilitó las herramientas para revisar las bases de la conformación de los estereotipos de género, mediante su caracterización como expresión de sexismo, a partir de la jerarquización de las cualidades y actitudes atribuidas en función del sexo de las personas, viendo como sistema los modelos de masculinidad y feminidad, en la medida en que socialmente uno complementa al otro.
En cuanto a los métodos empíricos se tomaron en cuenta los instrumentos diseñados en el mundo para caracterizar los estereotipos de género. En este sentido, es lícito apuntar como insuficiencias, la sobrevaloración otorgada a algunas formas de diagnóstico como el cuestionario de autorreporte en detrimento, muchas veces de otras tan importantes como la entrevista, el análisis de documentos, el grupo de discusión o la composición. En la búsqueda realizada, además de resultar limitados los instrumentos accesibles para el diagnóstico de los estereotipos de género, estos se caracterizaban por sustentarse desde el punto de vista conceptual en enfoques eminentemente atomizados en los que pocas veces se reconoce la multidimensionalidad del constructo "género" como objeto de estudio. Excepcional en tal sentido resultó las propuestas de Colás & Villaciervos, 2007).
Todo ello nos condujo a la elaboración de un cuestionario de autorreporte sustentado en la conceptualización de la variable propuesta por la autora, a través del sistema de dimensiones e indicadores establecido en esta tesis. El cuestionario en cuestión constó de 47 ítems que expresaban situaciones asociadas a los supuestos roles de cada género para ser sometidos al criterio de selección de los sujetos a diagnosticar en escala diferencial: rol asociado a hombre, a mujeres, o a ambos.
Complementario a este cuestionario se seleccionó entre los instrumentos estandarizados consultados, la Escala de Estereotipos de Género de Castillo & Montes (2007) el cual buscaba obtener cualidades diferenciadas que les son atribuidas a hombres y mujeres. Este segundo instrumento incluyó un inciso b en el que se le pedía al encuestado que definiera su personalidad a partir de 5 adjetivos, lo cual permitía reafirmar los atributos propios de cada género.
La propuesta metodológica además incluyó el uso de la composición, el análisis de documentos y la entrevista en profundidad, diseñados por la autora de la presente investigación para ahondar en las percepciones de los sujetos sobre uno u otro estereotipo. De esta manera se indagó en los sentidos otorgados a la conducta individual y social, en función de las imágenes preconcebidas y arraigadas de cómo debían los sexos actuar o comportarse.
La composición, por su parte posibilitó explorar en la subjetividad y apreciaciones de los sujetos en torno al tema del Comportamiento de las relaciones entre los géneros en las áreas doméstica, profesional y amorosa, otorgándole la libertad a los estudiantes de referirse a las 3 áreas o a cualquiera de ellas a partir de sus vivencias personales, de sus valoraciones y de su motivación por el tema propuesto. Este texto tenía un carácter anónimo para que los implicados se sintieran más cómodos con su realización y no se sintieran compelidos a aludir al "deber ser" de las relaciones humanas, sino que dejaran fluir su visión particular al respecto.
Para realizar la selección de la muestra se estimó un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 5% y utilizando la técnica aleatoria estratificada, a partir de una población de 359 estudiantes pertenecientes a 3er año de todas las carreras que se estudian actualmente en la Universidad de Pinar del Río, se obtiene el valor de 169 estudiantes. La selección de la muestra obedeció al hecho de tratarse de un año intermedio en la formación del profesional en el que los estudiantes ya cursaron el ciclo básico de su preparación, periodo en el cual han consolidado parte importante de su madurez sobre la base de criterios propios, definición de sus percepciones, actitudes y valores, todo lo cual hace pensar que estan en condicion de emitir criterios valorativos coherentes sobre el tema tratado. Los valores muestrales para cada estrato se muestran en la siguiente tabla 1.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis de los referentes teóricos realizado por esta autora permitió constatar la gran diversidad y riqueza de enfoques teóricos y metodológicos que caracterizan los estudios de género en el mundo, incluido aquellos centrados en la investigación de los estereotipos. Ello, a nuestro juicio, revela no solo la complejidad del objeto de estudio en cuestión, sino también su carácter multidimensional. De ahí que para la autora, cada punto de vista autoral constituya una aproximación válida y de hecho, un ángulo teórico referencial, a tomar en cuenta.
Partiendo precisamente de la sistematización de estos referentes teóricos desde el enfoque histórico- cultural, en la presente investigación asumimos los Estereotipos de género como una construcción mental asociada a los roles que una persona puede desempeñar condicionada de acuerdo con las actitudes, cualidades y capacidades de cada persona en dependencia del sexo, que son socialmente moldeadas y que el individuo interpreta, construye y expresa en su vida cotidiana.
La conceptualización de los estereotipos de género (figura 1) desde esta perspectiva holística e integradora permite establecer las siguientes dimensiones para su estudio: El estudio llevado a cabo por esta autora se centra especificamente en la dimensión relacionada con el desempeño de roles asociados al área académica-profesional, tomando en cuenta el lugar que esta ocupa en el nivel de prioridades de la vida estudiantil asi como en la jerarquia de sus proyectos de vida.
Para definir los indicadores correspondientes a esta dimensión, la autora partió de los aportes derivados de los enfoques teóricos de autores como Jiménez et al., 2006 y Colás & Villaciervos, 2007). De este modo, el análisis realizado en la muestra seleccionada se llevó a cabo según los siguientes indicadores:
Valoraciones de los estereotipos asociados al desempeño de roles en las áreas profesional y académica.
La confirmación de los estereotipos de que las mujeres tienen más habilidades en las letras se manifestó a nivel general en un 57,99%. La valoración de mujeres y varones en este sentido difiere poco. (55,29% frente a un 60%, respectivamente).
Resultado similar a nivel general se obtiene en el estereotipo que señala las habilidades en Matemáticas y ciencias afines como propias de varones. En este sentido, le fue atribuido un 56,80% a nivel de universidad. Aquí resulta significativo que son los hombres quienes le otorgan mayores valores con 70,59%, frente a un 42,35% en las mujeres, quienes privilegian la opción de ambos (54,12%). La representación de cómo se desglosan estos resultados al interior de cada una de las facultades queda representado en la figura 2.
En este resultado resulta muy significativo el valor otorgado por las féminas de Ciencias Técnicas, facultad que concentra su docencia en áreas pertenecientes a las "ciencias duras". En este resultado las mujeres de esta facultad pudieran estar queriendo llamar la atención sobre la concientización de sus capacidades, defendiendo sus destrezas, ya que el estar allí significa que muchas de ellas se han abierto paso por encima de prejuicios y estereotipos sociales, de ahí que en su praxis hayan incorporado un autoreconocimiento positivo en esta área.
También se sigue apreciando un desbalance en la composición de las matrículas femeninas y masculinas en facultades como Ciencias Técnicas, donde en la composición predominan los hombres o en Humanidades, cuya supremacía es del género femenino, donde a sus varones frecuentemente se les cuestiona su virilidad, solo por su elección profesional, por lo que es notable el reflejo de los roles de género en la asunción de profesiones para hombres que además de requerir de un esfuerzo intelectual, que en ocasiones también es físico y en espacios abiertos como en la carrera de Agronomía, esté relacionada necesariamente con la creación y planificación de infraestructura y que cuando este indicador se comporta de manera diferente, pues los sujetos implicados son enjuiciados desde el constructo de lo que es e implica la masculidad o la feminidad como atributos. Estas categorías cognitivas creadas clasifican, oponen, jerarquizan, valoran y asignan "supuestas" competencias que nada tienen que ver con la biología y la constitución física de unos y otros.
En la subjetividad social, en el conocimiento construido del mundo la pertenencia a una u otra categoría sexual va a determinar distintas realidades y concepciones sociales en la interacción con otras personas, así como diferencias en la manera en que los individuos se reconocen a sí mismos y se definen en oposición a otros, lo cual condicionará su comportamiento y las elecciones que realice en el futuro, como: carrera, aficiones etc., tanto como influirá en el desempeño profesional posterior y en el reforzamiento de funciones estereotipadas. Por tanto, la persistencia de este y los demás estereotipos de género, que perpetúan las diferencias y tienen una base esencialmente discriminatoria se debe a la interiorización automática de estos en ambos sexos. Por tal motivo, la psicóloga Gilma Gómez Veloz al referirse a la perspectiva a través de la cual pudiera mirarse esta asimilación naturalizada de los estereotipos que lleva a la no concientización y al no cuestionamiento de la realidad, la calificó como un fenómeno de "familiriaridad acrítica", donde la costumbre, la historia, el contacto intergeneracional propician que los individuos piensen que sus rutinas, sus comportamientos por estar diseñados, dispuestos de una manera determinada, no tienen más forma de enfocarse que la que ya es conocida y legitimada por el paso del tiempo. Ello incide en que el tema de género sea preocupación por lo general de los cientistas sociales, y la juventud, tanto como otros sectores de la población se ocupen de él en la medida en que los afecte directamente en sus propias vivencias, pero no porque se autorreflexione o los sujetos concientemente evalúen su conducta de manera sistemática en función de esto.
A los hombres también les fueron atribuidas en su mayoría la vocación por las carreras ingenieriles, ya que el 54,44% del total de encuestados así lo ratificó. Sin embargo, resulta significativas en este sentido las diferencias entre varones y féminas, ya que estos coincidieron con el estereotipo en un 62,67% en tanto las últimas lo identificaron con un valor inferior) 45,88%. En este sentido, quienes más tributaron a ese resultado fueron los varones de Ciencia Técnicas) 78,26% y los de Forestal con un 71, 43%. Respecto a esto, cuando indagamos en uno de los grupos de discusión para conocer y ampliar lo que pensaban los estudiantes al respecto 2 contestaron:
"Pienso que si no hay más mujeres en ingenierías es porque piensan que son muy duras para ellas, no les gusta la matemática y la física que son su base. No sé en qué va eso, pero a la hora de elegir la carrera la orientación de las mujeres suele ser para letras y si cogen ingenierías a veces pasan mucho trabajo para resolver los problemas"
A nuestro juicio, lo anterior está relacionado directamente con la orientación profesional que reciben las muchachas, a quienes se les inculca frecuentemente que las actividades que tienen que ver con la expresión oral y escrita (periodismo, derecho, sociocultural, comunicación, filología, entre otras) concuerdan con le modelo de feminidad trazado a escala social.
Por otra parte, si bien el modelo cultural asimilado señala en el hombre estas capacidades, la creencia en que las mujeres son capaces de expresarse mejor, de manera más fundamentada, emitiendo juicios de mayor calidad, en cuanto al contenido de lo dicho como en la articulación refinada de la expresión, con una norma más pulida, con una lógica más coherente quedó evidenciado también en los resultados derivados de la aplicación del cuestionario, donde el 56,21% del total de encuestados coincidió con el estereotipo, donde las mujeres se agenciaron los mayores valores en este sentido con un 61,18%, mientras los hombres coincidieron en una proporción menor: 50,59%.
CONCLUSIONES
Como resultado del presente estudio, podemos concluir:
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aceptado: octubre
2015
Aprobado: febrero 2016
Lic. Carmen Rosa Pacheco Carpio. Profesora Asistente de la Universidad de Pinar del Río "Hermanos Saíz Montes de Oca", Cuba. Correo electrónico: carmen@upr.edu.cu