ARTÍCULO ORIGINAL

 

Formación de grupo comunitario para la gestión ambiental participativa

 

Formation of comunitary group for the participative environmental management

 

 

Geidy Díaz Crespo¹, Betty Hernández Becerra², Rosa Pablos de la Rosa³

1Máster en Psicología Social y Comunitaria, profesora Auxiliar de la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca. Pinar del Río, Cuba. Correo electrónico: geidy@ceprodeso.vega.inf.cu
²Máster en Desarrollo Social. Profesora Auxiliar de la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca. Pinar del Río, Cuba. Correo electrónico: betty@ceprodeso.vega.inf.cu
³Máster en Desarrollo Social del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales ECOVIDA. Grupo de formación ambiental especializada CEPRODESO. Correo electrónico: rosapablos@ceprodeso.vega.inf.cu

 

 

RESUMEN

La presente investigación fue un intento del Centro de Educación y Promoción para el Desarrollo Sostenible por brindar solución al siguiente problema: ¿Cómo estimular la participación consciente de actores sociales en procesos de gestión ambiental comunitaria? Su objetivo general fue: Fortalecer las capacidades y habilidades de un grupo ambiental comunitario para la gestión ambiental participativa, a partir de la intervención comunitaria para la formación, capacitación y acompañamiento metodológico. Para tales fines, se empleó la metodología de investigación-acción-participación, caracterizada por un conjunto de principios, normas y procedimientos que permitieron obtener conocimientos colectivos sobre la realidad social y facilitaron una adquisición colectiva del saber, combinando la investigación social, el trabajo educativo y la acción y permitiendo que las personas se empoderen a través de un proceso de construcción y utilización de su propio conocimiento. Los principales resultados se centraron en la creación e implementación de propuestas teóricas y metodológicas para la capacitación y sensibilización de actores sociales, así como para la formación del grupo gestor comunitario con capacidades para la identificación de problemáticas ambientales y la búsqueda de sus soluciones desde la participación comunitaria. Los beneficiarios de estos resultados fueron vecinos de la circunscripción 132, perteneciente al Consejo Popular Celso Maragoto del municipio Pinar del Río. En el presente artículo compartimos los principales logros obtenidos en tres años de trabajo, de cara al desarrollo local sostenible.

Palabras clave: Participación comunitaria, Gestión ambiental, Grupos gestores comunitarios, Educación popular ambiental.


ABSTRACT

This research was an attempt of the Center for the Education and Promotion of Sustainable Development to provide solution to the following problem: How to stimulate the conscious participation of social actors in processes of community environmental management? Its overall objective was: to strengthen the capacity and skills of a community environmental group for participatory environmental management, from community intervention to education, training and methodological support. For this purpose, it was used the methodology of participatory action research, characterized by a set of principles, standards and procedures to obtain collective knowledge about social reality and it also facilitates collective acquisition of knowledge, combining social research, educational work and action and allowing people to be empowered through a process of constructing and using their own knowledge. The main results were focused on the creation and implementation of theoretical and methodological training to sensitize social actors, as well as for the formation of community management group with capabilities to identify environmental problems and the search for their solutions from community participation. The beneficiaries of these results were residents of the district 132, belonging to Celso Maragoto People's Council of Pinar del Rio municipality. In this article, we share the main achievements of three years of work, facing the sustainable local development.

Key words: Community participation, Environmental management, Community management groups, Environmental popular education.


 

 

INTRODUCCIÓN

La protección del medio ambiente y la concepción de desarrollo sostenible, implican un desarrollo en todos los campos productivos y sociales, lo cual requiere de voluntades, decisiones y puestas en prácticas de acciones políticas, económicas, científicas y educativas. Cuba ha tomado una posición de vanguardia, impulsando políticas nacionales y regionales a favor del medio ambiente, y ofreciendo valiosos ejemplos prácticos de su voluntad por alcanzar una sociedad más sostenible, no obstante, no escapamos a reproducir paradigmas y patrones del agotado modelo de desarrollo socio _ económico neoliberal, dentro de las que aún sobreviven la educación ambiental bancaria y efectista, distante de estimar el poder de la comunidad para la gestión ambiental integrada, como fuerza protagónica para identificar sus problemáticas y decidir en sus soluciones (Pérez, 2013: 81).

Por tal razón, el eje central de este esfuerzo gira en torno a considerar a la dimensión local-comunitaria como una prioridad de las políticas educativas que abordan lo ambiental, y desde esta perspectiva apostamos por un tratamiento a la gestión ambiental no sólo centrada en la solución de problemas ambientales existentes en determinado contexto, sino en la formación de grupos como unidades de gestión ambiental local, en los que se concreta un espacio de construcción horizontal que propicie el diálogo, la construcción y deconstrucción de aprendizajes, apostando a la transformación del sujeto colectivo participante. Así las cosas, el objetivo de este proyecto de investigación fue fortalecer las capacidades y habilidades de un grupo ambiental comunitario para la gestión ambiental participativa, a partir de la intervención comunitaria para la formación, capacitación y acompañamiento metodológico en vecino de la circunscripción 132 del Consejo Popular Celso Maragoto en el municipio Pinar del Río.

Los elementos que han sustentado el quehacer se han apoyado en la concepción de educación popular ambiental, asumida como alternativa educativa que desde los espacios institucionales, organizacionales y comunitarios, prepara a las personas para contribuir, con sus capacidades y vivencias, al tránsito hacia una sociedad más sostenible. Se trata de un proceso integral en el que la investigación participativa, la organización social, la socialización de los conocimientos y la transformación de la realidad, son elementos indisolubles de una misma estrategia, reconociendo el enorme acervo de las comunidades en cuanto a conocimientos y manejo de sus recursos naturales (Figueredo, 2006:19)

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Se seleccionó como universo el Consejo Popular Celso Maragato, circunscripción 132, con una población de 1140 habitantes. Dentro de ellos, la muestra estuvo comprendida por 26 actores sociales con capacidades de movilizar al Consejo Popular, los cuales se identificaron a partir del diagnóstico participativo realizado en la comunidad. El diagnóstico comprendió una población de 60 vecinos, implementándose el programa de intervención al 43.3% de ellos (26), los cuales son formados como grupo gestor para la gestión ambiental integrada desde la concepción de la educación popular ambiental, intento que posibilitó que se reprodujeran aprendizajes y vivencias a una estructura más amplia que es la comunidad. Para la selección de los miembros del grupo gestor se tuvo en cuenta elementos tales como: capacidad de influencia, motivaciones por el tema ambiental, sentidos de pertenencia con la comunidad, creatividad, habilidades para la capacitación y la comunicación. La selección se realizó con el concurso de organizaciones de masas de la localidad y vecinos participantes en el diagnóstico participativo.

En cuanto al método empleado, este trabajo _ en su etapa de diagnóstico- se apoyó en la investigación fenomenológica, determinación que se justifica porque estudia la experiencia vital de la gente, el grupo y la cotidianidad, describe los significados vividos y otorga primacía a la experiencia subjetiva inmediata, intentando comprender cómo las personas experimentan e interpretan la realidad social que construyen en interacción (Rodríguez, 2004:21). De forma empírica se destacó la investigación- acción- participación.

Los resultados otorgaron al equipo de investigación nuevas señales para futuros procesos de intervención comunitaria desde la educación popular ambiental, de ello que la evaluación del proceso se contempló como momento permanente, siendo la principal delatadora de los impactos del proyecto, las dificultades y los retos a vencer por el grupo gestor en el futuro inmediato, desde la dialéctica relación que se establece entre el grupo y la comunidad como sistema de relaciones.

Etapas de la investigación.

I. Búsqueda de referentes teóricos-conceptuales sobre las categorías de análisis: participación comunitaria, desarrollo local, gestión ambiental, grupos gestores comunitarios, educación popular ambiental. Se procuró una adecuación a los antecedentes y aportes desde el trabajo ambiental comunitario en América Latina y Cuba.

II. Análisis de documentos: Informes de la comunidad, diagnóstico de salud, relatorías de actividades realizadas en el Consejo Popular. Estudio de documentos rectores de la política ambiental cubana, tales como: Ley 81 de Medio Ambiente (Capítulo. VIII); Estrategia ambiental de Cuba (2007 hasta el 2010, vigente); Estrategia nacional cubana de educación ambiental (2010-2015); Red de formación ambiental cubana (documentos asociados).

III. Intervención comunitaria: Lo cual, desde la investigación acción participación, comprende las siguientes fases:

a) Diagnóstico ambiental participativo: Se seleccionaron las dramatizaciones y los debates en torno a ellas como técnicas facilitadoras de las opiniones y vivencias de los vecinos en relación con su comunidad. Se concibieron 3 talleres que exploran percepción de la realidad ambiental de la comunidad y las potencialidades locales existentes para transitar del estado real al estado deseado. En cada caso, se contó con un relator y observador participante que sistematizan resultados a los fines de diseñar la fase interventiva en función de las necesidades sentidas por la comunidad.

b) Formación del grupo gestor ambiental comunitario: A partir de resultados del diagnóstico se elaboraron 6 talleres que respetan la lógica de la Educación Popular para el cambio social: análisis de la realidad ambiental de la comunidad, identificación de problemas y fortalezas locales para solucionarlas, concepciones ambientales del grupo, profundización teórica (en temas de participación comunitaria, desarrollo local, gestión ambiental, grupos gestores comunitarios, educación popular ambiental) y práctica transformada, la cual incluyó la construcción de agendas del grupo gestor formado para la sensibilización ambiental con toda la comunidad. En el proyecto se entendió por grupo gestor comunitario al tejido que se configura como un sistema complejo, al constituirse en sujeto colectivo que incide en contextos y ecosistemas diversos, manifestándose como unidades de gestión alternativa que diagnostican su propia realidad para actuar en ella, formándose, dialogando, conociendo su biodiversidad, buscando armar juntos estrategias viables para resolver problemas ambientales que viven o para satisfacer necesidades existenciales y clarificar los límites, luchar contra aquello que les condiciona a actuar de forma rutinaria que puede llegar a ser obstáculo para la emancipación y consolidación de un sistema socialista justo y emancipador.

c) Evaluación del proceso: Se usó como instrumento fundamental la entrevista grupal, por las posibilidades que ofrece para indagar en la experiencia de las personas como miembros de un grupo, aportando insumos relevantes tanto a través de los entrevistados como a través de las interacciones que en el momento de la entrevista se dan entre los mismos. Vale destacar que, desde la concepción con que se asume la investigación, se trató de entrevistar al grupo como sujeto colectivo y no a un conjunto de personas. Los fenómenos grupales son cualitativamente diferentes de la adición de sus componentes, o dicho de otra manera, el grupo es más que la suma de sus partes. Otra de las ventajas del instrumento que justificó su exclusividad para evaluar este proceso, es que permitió que cada uno de los participantes escuchara y aprendiera de los demás qué interpretación se hace de los hechos, al tiempo que instó a completar los aportes que se dieron y contrastar opiniones, de ahí su adecuación a la investigación acción participación como método científico empleado. Se realizaron 2 entrevistas grupales al grupo gestor comunitario, compartiendo elementos del diagnóstico inicial al fin de que el grupo valore la transformación vivenciada durante el proceso.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÒN

La intervención comunitaria comprende modelos analíticos (sirven para explicar) y modelos operativos (sirven para intervenir), los cuales son cara y cruz del mismo proceso, más aún cuando se parte de la premisa de poner el trabajo en función de las demandas y las necesidades sentidas de la comunidad. Difícilmente será efectivo un proceso de formación de un grupo gestor comunitario que omita las necesidades de aprendizaje, la historia de la comunidad, los prejuicios, las costumbres, el sentido de pertenencia y las formas de establecer las relaciones, de ahí la importancia que reviste el diagnóstico ambiental participativo para el proceso en cuestión (Tréllez, 2010:16).

Como resultados esenciales del diagnóstico, obtuvimos que la comunidad identificó problemáticas ambientales tales como: poca disponibilidad de agua, mala educación ambiental, presencia de vertederos sólidos, alcoholismo, violencia intrafamiliar, escasa infraestructura, además de otros relacionados con el predominio de la masculinidad hegemónica que pauta las relaciones que se establecen entre mujeres y hombres. A pesar de ello, no se registraron esfuerzos comunitarios para su solución, ni siquiera convocatoria a espacios de discusión sobre las posibilidades de autogestión local. Los únicos esfuerzos estuvieron sobre la queja, utilizando espacios formales como reuniones del delegado. La comunidad no se percibió con posibilidades para la solución de sus problemáticas, impidiendo que no trasciendan de la fase contemplativa a la proactiva, de cara a la integración de esfuerzos en la búsqueda de soluciones. A pesar de ello, idealizan un espacio de convivencia donde se comulguen intereses de los vecinos en aras de embellecer el medio y donde primen las buenas relaciones interpersonales y la solidaridad, como pilares de felicidad que ellos identifican. El diagnóstico ambiental reveló la necesidad de potenciar a la comunidad _ desde el fomento de habilidades para la participación- para la defensa del territorio de cara al desarrollo sostenible. El proceso sugirió que el programa enfatizara en la formación de sujetos colectivos con capacidad de incidencia en la política ambiental y las problemáticas socio-naturales de sus ecosistemas.

En su fase interventiva (modelo operativo) este esfuerzo se ajustó _ básicamente- al modelo de competencia, pues la propuesta se apoyó en la adquisición de destrezas (habilidades sociales) que mejoraron la competencia de las personas en el entorno, tales como la asertividad, el manejo de conflictos, la comunicación, la planificación del tiempo libre, por sólo citar algunas (Sotolongo, 2006:68).

Para ello, se utilizó la modalidad de talleres, velando por la participación activa de los miembros y problematizando conceptos que favorezcan sus prácticas como individuos sociales y como futuros promotores ambientales de la comunidad. Se está convencidos que son estas condiciones de aprendizaje, construidas colectivamente, las que permitieron a los individuos _ y al grupo- valorar la realidad y convertirse en agentes de creación y cambio.

En el proyecto las actividades se dirigieron a optimizar las relaciones de los sujetos sociales con el medio para potenciar la eficacia a nivel comunitario, pues los vecinos implicados se apoderaron de conocimientos sobre la gestión ambiental integrada y de herramientas metodológicas de trabajo que ofreció la educación popular ambiental dentro de su acervo metodológico, lo cual se extendió, desde la creatividad del grupo, a una estructura más amplia que es la comunidad, a través de iniciativas como actividades de sensibilización ambiental, charlas educativas y movilización comunitaria para el saneamiento y embellecimiento de la localidad.

Los resultados obtenidos encontraron espacio en los estudios realizados por White (1991) sobre estrategias adaptativas de los individuos dirigidas a lograr un compromiso operativo entre la dependencia y la autonomía del entorno (citado por Tréllez, 2010: 19).

Para White (1991) existen tres factores cruciales en el logro de la competencia:

1. Búsqueda de volumen óptimo de información sobre el ambiente para no generar carga excesivamente alta o excesivamente baja de información: Los miembros del grupo gestor comunitario (26 vecinos) recibieron información de acuerdo a sus necesidades de aprendizaje; como potenciadores y coordinadores del proceso, nosotros incentivamos problemáticas acorde a sus prácticas e intereses, pero siempre dando lugar a la duda y la confrontación, de manera que ellos indagaron hasta encontrar sus propias respuestas.

2. Organización estructural satisfactoria, libre de tensiones que dificulten la interacción con el entorno: Se procuró facilitar a los participantes espacios de esparcimiento, juego, recreo (con la seguridad de que no por ello dejan de ser espacios de aprendizajes) donde pudieron ensayar conductas, simular situaciones reales, sin recibir censuras.

3. Autonomía en la iniciación y mantenimiento de la conducta: Los beneficiados fueron autores y actores del proceso que vivieron; los talleres se ajustaron a sus expectativas (sin perder de vista los objetivos que se persiguieron) y se les dio entera libertad para crear sesiones de trabajo y otras iniciativas que tributaron al desarrollo de sus competencias, lo que han hecho extensivo a otros vecinos de la comunidad, cuestiones que, sin lugar a dudas, incrementaron los sentimientos de poder, eficacia y autoestima.

Desde esta perspectiva, uno de los retos más apasionantes de las prácticas comunitarias fue el abordaje de la acción educativa como hecho profundamente humano, capaz de fomentar y potenciar en los participantes valores básicos para la vida y la convivencia (Díaz, 2013:101).

Entretejiendo subjetividades y estimando el ritmo cambiante con que se mueven las dinámicas en la comunidad, se trabajó desde el modelo de empoderamiento, entendiendo el concepto como: "...el mecanismo a través del cual personas, organizaciones o comunidades adquieren control o dominio sobre asuntos o temas de interés que le son propios..." (Espina, 2004:12).

La concepción de educación popular ambiental que respalda las intenciones de este trabajo, posibilitó realizar acciones encaminadas a fortalecer el empoderamiento y la autonomía de los beneficiados, condiciones que consideramos indispensables para el logro de una participación efectiva.

Así las cosas, el marco conceptual en que se apoyó esta experiencia - sin pretender caer en absolutismo- es el ecológico, centrado en abordar las relaciones sistémicas que establece el ser humano con su medio (Elizalde, 2003: 19-20). Acorde con los preceptos teóricos de esta conceptualización, el trabajo expuesto ha organizado la intervención comunitaria valorando la interdependencia de los beneficiados con el sistema, y su esencia estriba en buscar la congruencia entre las capacidades individuales y las posibilidades que ofrece el entorno, cuestión que se acomoda al principio de adaptación del constructo.

La fase de evaluación final partió de entender que, antes de planear todo cambio, fue necesario soñarlo, y sobre todo potenciar la razón de ser y credo compartido de la comunidad beneficiaria con la intervención. Este criterio se conectó con el enfoque de prospectiva que permitiera visualizar todo cambio a alcanzar en un escenario futuro y con las lógicas de la educación popular, que propuso construir el referente gnoseológico del grupo y potenciar los sentidos de pertenencia ante cualquier proceso.

Importante destacar que cada intencionalidad de la intervención comunitaria (diagnóstico, intervención y evaluación del proceso) comprendió momentos, objetivos, descripción de actividades que se realizaron, métodos, técnicas, evaluación, participantes y responsables, en acomodo con los aportes didácticos y pedagógicos de la educación popular.

El sistema de categorías para el análisis del discurso verbal estimó las siguientes dimensiones:

Formativa. En ella se contempló: desarrollo cognitivo y espiritual a partir de las vivencias del proceso y la confrontación con la teoría y cosmovisión ambiental.

Dialógica. En ella se incluyó: asimilación del modelo de comunicación dialógica, horizontalidad en las relaciones de poder y revalorización de saberes ambientales.

Transformadora. En ella se incluyó la ruptura de esquemas tradicionales hegemónicos presentes en las prácticas de educación y gestión ambiental.

Participativa. En ella se reflejó: la formación de capacidades para la participación consciente y la potenciación del grupo ambiental comunitario.

Este sistema de categorías, dimensiones e indicadores, se integraron de forma sistémica y solo se separaron con fines didácticos, permitiendo respetar el objetivo del proyecto y acumular experiencias para futuras intervenciones comunitarias de cara a la gestión ambiental para el desarrollo sostenible.

El proyecto se basó en los principios de la construcción colectiva, el diálogo de saberes, aprender-haciendo y el de la participación consciente y auto desarrolladora.

 

CONCLUSIONES

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÀFICAS

 

 

Recibido: febrero 2016
Aprobado: mayo 2016

 

 

MSc. Geidy Díaz Crespo. Profesora Auxiliar de la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca. Pinar del Río, Cuba. Correo electrónico: geidy@ceprodeso.vega.inf.cu